En el legado de Sergio Mujica Lagos encontramos un faro de amor inquebrantable, un canto de coraje eterno y una semilla de resiliencia que perdura en el tiempo. Que su ejemplo nos inspire a abrazar la gratitud por cada nuevo amanecer, a caminar con paso firme hacia la paz interior y a cultivar la esperanza que florece en los corazones valientes. Recordemos siempre que en nuestras manos está el poder de transformar la oscuridad en luz, de convertir la tristeza en fortaleza y de sembrar amor en cada paso que damos.
Publicado en el archivo
20 de noviembre de 2019