Que el amor y la gratitud por lo vivido con Sergio Cheviakoff Zúñiga nos guíen hacia la paz interior. Su coraje y resiliencia son un legado que nos inspira a seguir adelante con esperanza, sabiendo que el amor perdura más allá de la despedida. Cada recuerdo se convierte en un abrazo del alma, recordándonos la belleza de haber compartido momentos juntos. En cada amanecer, en cada suspiro, encontremos la fuerza para seguir nuestro camino, sostenidos por la luz de los recuerdos y la certeza de que el amor es eterno.
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9 de enero de 2020