En la suave brisa que acaricia nuestras mejillas, en el cálido abrazo del sol al amanecer, y en el susurro de las estrellas en la noche, encontramos el legado de amor y coraje de Norma Awad Ruz. En su memoria, cultivemos la resiliencia de un alma que florece en la adversidad, la gratitud por cada amanecer como un regalo, y la paz que se halla en los recuerdos más dulces. Sigamos adelante con la certeza de que el amor perdura más allá de las despedidas, guiándonos con luz y esperanza en el camino de la vida.
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5 de noviembre de 2019