En memoria de María Yolanda Lima Aravena, recordemos su luz que nos guía hacia el amor incondicional, su coraje que nos impulsa a seguir adelante, su resiliencia que nos enseña a levantarnos ante la adversidad, su gratitud que nos invita a valorar cada instante, y su paz que nos reconforta en los momentos difíciles. Que su legado nos inspire a abrazar la vida con esperanza, a sembrar semillas de bondad y compasión, y a recordar siempre que, en cada amanecer, encontramos una nueva oportunidad para amar, sanar y ser felices.
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31 de enero de 2020