En el corazón de María Angélica perdurará su amor infinito, su coraje inspirador, su resiliencia admirable y su gratitud sincera. Su luz brillante nos guía a abrazar la vida con valentía, a cultivar la esperanza en tiempos de oscuridad y a buscar paz en cada instante. Que su recuerdo sea un faro de amor eterno que nos impulse a vivir con pasión y compasión, a creer en nosotros mismos y en los demás, y a encontrar belleza en la simplicidad de cada día. ¡Que su legado florezca en nuestras almas con amor inquebrantable!
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26 de agosto de 2019