Que la luz de tu amor y coraje ilumine siempre nuestros corazones, recordándonos la resiliencia que nos habita. En cada paso, en cada suspiro, en cada amanecer, sé la presencia que nos guía con gratitud y paz. Tu legado de esperanza vive en cada sonrisa, en cada abrazo compartido, en cada sueño acariciado. Que tu espíritu nos inspire a seguir adelante con valentía, con compasión, con la certeza de que en cada desafío hay una oportunidad para crecer. En la eternidad de tu memoria, florece la semilla del amor inquebrantable.
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27 de diciembre de 2019