En la suave brisa que acaricia el alma, vive la eterna luz de Juan Alfonso Ossandón Gil, recordándonos que en la humildad encontramos la fuerza para seguir adelante con amor y esperanza, como semillas de paz que florecen en el jardín del corazón. Que su memoria sea un faro guía, iluminando nuestro camino con serenidad y valentía, recordándonos que cada amanecer es una oportunidad para abrazar la vida con gratitud y optimismo. Que su legado de bondad nos inspire a sembrar semillas de amor en cada paso que damos.
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25 de mayo de 2019