En la memoria de Iris Brantes Martínez, recordemos que el amor y la gratitud son semillas de paz que podemos cultivar en nuestro ser. Con coraje y resiliencia, sigamos adelante en la vida, sabiendo que cada amanecer nos brinda una nueva oportunidad para abrazar la esperanza. Cada lágrima derramada es un tributo a la valentía de sentir, y cada sonrisa es un rayo de luz que ilumina nuestro camino. En cada suspiro, encontremos fuerza para seguir amando, para seguir creyendo en los milagros que el mañana nos depara.
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10 de septiembre de 2019