En la suave brisa de la memoria perdura el legado de Ignacio Eugenio Muñoz Vega, recordándonos que en cada amanecer hay la promesa de nuevos horizontes por descubrir y en cada anochecer la certeza de que la luz siempre regresará. Que su ejemplo de humildad y serenidad nos inspire a abrazar con amor cada instante, a cultivar la esperanza en nuestros corazones y a reconocer la belleza de la vida en su sencillez más pura. Que su luz siga brillando en cada uno de nosotros, guiándonos en el camino con fortaleza y gratitud.
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19 de mayo de 2019