Que la memoria de Hans Kychenthal Hecht sea fuente de inspiración en nuestro caminar, recordándonos que el amor y la gratitud son el cimiento de la existencia. Que su coraje nos impulse a ser valientes en nuestras adversidades, y su resiliencia nos enseñe a levantarnos una y otra vez. Que en la tranquilidad de la paz interior encontremos consuelo en los momentos de incertidumbre. Que su legado nos motive a abrazar la vida con esperanza renovada, sabiendo que cada día es una oportunidad para ser luz en la oscuridad.
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10 de enero de 2020