Que la luz del amor infinito y la fuerza del coraje guíen tus pasos, recordándote la resiliencia que llevas en el corazón. Que la gratitud por los momentos compartidos con Gustavo Adolfo sea tu brújula, y la paz interior tu refugio en tiempos de tribulación. No olvides que cada amanecer trae consigo nuevas oportunidades para crecer y sanar. Que las lágrimas se conviertan en semillas de esperanza, floreciendo en jardines de alegría y paz. Vive con pasión, abraza con ternura, y nunca dejes de creer en la belleza de la vida.
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6 de agosto de 2019