En el jardín de la vida, las semillas de amor y esperanza que sembró Guillermo Feliú Silva seguirán floreciendo eternamente, recordándonos que la humildad y la serenidad son la base de un corazón lleno de luz. Que su legado de bondad sea el faro que guíe nuestros pasos en la oscuridad, recordándonos que en cada amanecer hay un nuevo comienzo lleno de posibilidades. Que su partida nos enseñe que el amor siempre perdura más allá de la distancia, y que en cada latido de nuestro corazón late la esencia de su espíritu eterno.
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16 de abril de 2019