En memoria de Francisco Juan López Oyarzún, recordemos que en cada amanecer se esconde la promesa de nuevos sueños por cumplir y de amor inquebrantable que nos sostiene. Que la resiliencia sea nuestro escudo, el coraje nuestra fuerza, y la gratitud nuestro faro en los momentos oscuros. Porque en la senda de la vida, encontrar paz es un acto de valentía, y abrazar la esperanza es un gesto de amor hacia uno mismo y hacia los demás. Sigamos caminando con fe, sabiendo que en cada paso y en cada suspiro, hay luz y renacimiento.
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19 de enero de 2020