Que la luz eterna de Armando Zalaquett Zalaquett siga brillando en cada corazón, recordándonos que la humildad y la serenidad son las semillas del amor y la esperanza, cultivadas con cada acto de bondad. En su memoria, aprendamos a abrazar la vida con gratitud, a valorar cada instante con amor y a sembrar semillas de esperanza en los campos del alma. Que su legado nos inspire a ser mejores, a conectar con la esencia más pura de nuestro ser, y a regar con compasión los jardines de los corazones que encuentren nuestro camino.
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16 de mayo de 2019