Que la luz del amor que Ana María sembró en cada corazón se expanda con coraje y gratitud en cada amanecer. Que su espíritu de resiliencia perdure, recordándonos que en la paz encontramos la verdadera fuerza. Sigamos adelante con esperanza, tejiendo sueños con hilos de amor y fe. Ana María vive en cada sonrisa y brilla eternamente en cada estrella del vasto universo observador, guiándonos con su eterna presencia
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8 de julio de 2024