En el jardín de la vida, cada pétalo de felicidad que Alfonso sembró florecerá eternamente en nuestros corazones, recordándonos que el amor es el hilo dorado que une cada instante. Que su coraje nos inspire a abrazar la resiliencia, a danzar entre las sombras con gratitud por la luz que nos guía. En cada amanecer, encontremos la paz que anhelaba en su sonrisa, y llevemos su legado en cada paso, pintando el mundo con los colores de la esperanza. Que su memoria sea un faro de amor eterno que ilumine nuestro camino.
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27 de noviembre de 2019